POEMAS DESTERRADOS
publicado en 1995. “...Yo andaba por el mundo. Mi casa fueron mis palabras. Mi tumba el aire” Octavio Paz.
ALELUYA
"Mujer, ¿porqué lloras, a quien buscas?" "Maria""Jesús" Juan 1.
"¿Mujer, porqué lloras?" la piedra que tapaba el amor muerto, el sudario de dolores del hijo agonizante, el sepulcro del silencio negro están vacíos, iluminados, tienen olores a día nuevo.
Mujer, por qué lloras las ataduras de los cuerpos y buscas vanamente al que vive al espíritu del amanecer y al canto de los felices entre la triste pérdida de los muertos.
Mujer, tócate bella y presagia a la tierra, a los ladrones, a los vientos que tu amado, tu hijo, tu hermano, o tú misma hecha universo, más allá de las noches pasajeras, no has muerto.
¡Pobres los resucitados que no quieren vivir! ¡Pobres los que viven muertos! ¡Pobre Dios que muere a cada rato en el suplicio del desamor frecuente! ¡Pobre el que no sea un aleluya en su rostro, un corazón de paz, un grito lleno para todos los crucificados, y para ti, la aparición purísima de un beso!
"¿Magadalena, por que lloras?"
AMANTES
Se hunden en el grito y el silencio del éxtasis, del suspiro, de la entrega, desaparecen el «yo» y el «tú» en un oleaje de muslos torrenciales, principios de nuevos ritmos y palabras son dueños desnudos de esa noche. Conciben felices un amanecer que parece interminable: se encienden, se rozan, se desean, se exploran, se alargan, se tocan, se abrazan, se hablan, se besan, se comen, se nadan, se entretejen, se penetran, se gritan, se lloran, se bailan, se vuelan, se unen, se llenan, se tienen, se aman, se abarcan, se cubren, se aprietan, se sacian, se admiran, se encierran, se dan vuelta, se despegan, se miran, se ríen, se dicen «buenos días», se levantan, se bañan, se visten, se separan, se van y se llevan
HOTEL
Entrad, bienvenidos, pasajeros cotidianos a habitaciones sedentarias acaso animadas con ronquidos monolíticos o metálicas palabras de aparatos compañeros en una soledad enumerada.
Cuadros, gustos ajenos vuestros por una noche, días que acaban a las doce de un apurado mediodía. Aposento distinguido de abiertas sombras pagas.
Quizá de amor escape en el terreno no comprometido o aventura imaginaria en el cuento de los niños. Sus espejos hoy vuestras caras miran Después otros recuerdos calcarán como lechos fulgorosos de soledades o placeres repetidos.
Acogida fría y perenne del viajero en venta o del vendedor en viaje; ni casa ni destierro árbol necesario para el descanso forastero,
paredes en donde albergo yo también mi atardecer de paso en la fuga acuartelada del tiempo.
Me recibe con sonrisas. Sin conocerme por mi nombre me llama, cama promiscua, cobra mi descanso.
Cambiará mi nombre apenas me vaya.
Limpiarán la sombra y otras sombras crecerán en las páginas de un archivo fiscal de puertas. "Check in, check out" en el hotel precario de la vida.
Sic transit gloria mundi...
CORDOBA, LA ANDALUZA
Quiero volver a Córdoba, dos fechas, lugares de un mismo cuerpo. Entiérrenme en la Mezquita, ese encantado cementerio de almas y palmeras. No me lloren. Ya lágrimas de sol reverdecen las capillas negras. Paseen en mi reposo cristiano y musulmán al lado de la Judería. Vengan de todas partes a donde yo mismo fuera. Los recibiré en una luz de esta poesía de piedra que canta espaciosamente estrofa sobre estrofa.
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