ODA ENSIMISMADA
publicado 1997. “…Belleza austera conseguida medianta un difícil y magistral equilibrio entre ideas y palabras, una justa armonía entre formas y conceptos” Juan Sebastián, Sevilla.
7. La luna camina por los techos de las casas dormidas. Dos ojos la miran.
(Dos: te busco; me encuentras.)
Nieva en su cálido secreto recogiendo el beso constelado de todos los que vuelan.
La tierra se olvida; despiertan las sombras en la ventana ya acostada, complaciente; se concibe el recuerdo.
Y la noche duerme por encima de todo guardando las palabras.
15. No despiertes la ventana. Durmamos un poco todavía. No te robes evaporada de mi sueño.
Besa en mi boca el susurro del «te quiero».
Animemos un todo sin partes. Recostemos nuestras intimidades en páginas abiertas.
Tu flor desnuda acaricia los anhelos.
Después amancerá la rutina.
39. He estado buscando un amanecer para edificar mi alegría, momento a momento; vivir mi eternidad sonrisa a sonrisa en alianza infinita con las plácidas horas; para que todo llegue con el día cuando los trinos broten de los árboles armonizando el abecedario de la inocencia.
Mi casa estará hecha de un paisaje eterno.
51. A veces amanecemos sin pronóstico; no nos sentimos ni soleados ni tristes, sólo de nuevo.
53. Uno jamás se acostumbra a los fines, mientras los Mayo y Setiembre sigan regresando en la peregrinación de las estaciones con sonrisas renovadas.
En una página de años pasados, en mi agenda demacrada, vi tu nombre, ya muerto, número desconectado, sentimiento seco; y sin embargo, allí estabas, estacionaria, en la persona viva del recuerdo que nunca calla.
Y tu nombre me miraba.
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